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Húbert Ochoa

Húbert Ochoa

Don Memo: El brujo de la Bienestar Social, mejor que los de Catemaco

  • Publicado en Estado

·        Da sus predicciones para 2018 y dice que ha hecho trabajos a algunos políticos

 

Regordete,  vientre generoso cubierto con una camiseta derruida por donde pasa su mano derecha acariciándolo con ligeros movimientos circulatorios; pantalón de mezclilla cortado hasta las rodillas notablemente sucio y sandalias de pie de gallo, Don Memo es un brujo de 58 años de edad que sana todo, pero especialmente los problemas de Cupido.

Su consultorio está ubicado en el corazón de la colonia Bienestar Social. Vive allí desde hace 30 años. Tiene una clientela selecta. No es fácil llegar a  él. No cualquiera puede recibir sus predicciones porque, dice con arrogancia manifiesta, no es un brujo cualquiera “y hasta los brujos de Catemaco me hacen los mandados”.

Para poder entrar al recinto uno debe ser recomendado por alguien que le conozca a él. Si se llega sólo hay dos alternativas: o recibe un portazo en las narices o entra si uno le cae muy bien.

Es una pequeña casa consumida por el paso del tiempo. Al lado hay una enorme residencia que contrasta con la humildad de esa vivienda en donde Don Memo puede dar desde una limpia con albahaca y loción verde hasta ofrecer los rituales más demoníacos con el sacrificio de perros, en punto de las doce de la noche. También receta paracetamol o aspirinas.

Hay un estrecho pasillo que sirve de sala de espera; allí colocó una banca de madera rústica,  agreste, de unos tres metros de largo. En ella se sientan los clientes que van en busca de Don Memo para una simple lectura de las cartas, para recibir una rameada o bien para pedir un favor especial.

La salita de espera y el consultorio de Don Memo son divididos por una corta rejita de madera que al mismo tiempo impide que salgan los perros del corredor principal de la casa en donde también se observa un gallinero. Allí, en ese corredor conviven los perros, un ganso, cuatro patos, varias gallinas, un gallo, guajolotitos y hasta un loro.

La casa tiene cubierta de tejas y hay tres cuartos de bajareque: uno ocupa el propio Don Memo, otro su madre, una nonagenaria de cabello blanco que le cae por la espalda y que se apoya en un bastón de palo para caminar; el otro los sobrinos que le sirven de criados, todos nativos de los Altos de Chiapas.

Don Memo tiene al menos 45 perros; a algunos de ellos ha bautizado con nombres sui generis: uno se llama Gadafi; otro Fox, otro Clinton y uno más Bush. Son perros dóciles que él ha recogido de las calles o bien los ha aceptado de regalo. Él anda con una varita de madera como de un metro de largo y con ella mantiene quietos a los canes, la mayoría visiblemente sarnosos alimentados extrañamente con repollo.

EL RECINTO

El recinto de Don Memo probablemente no se distingue de los demás: de allí emana un fuerte olor a loción verde. Él lee las cartas en un pequeño buró.  Su silla es de madera y va pegada a la pared. Sobre su cabeza despunta un Cristo de madera casi copado por las telarañas.  Al fondo está un altar en donde figuran decenas de veladoras encendidas y bajo ellas papelitos con nombres de las personas a las que se les está haciendo un trabajo. Predominan las veladoras en color rojo de la Santa Muerte.

Hay muchos floreros repletos de claveles rojos  cuyo aroma se conjuga con el de la loción verde. Sobresale una imagen de la Virgen de Guadalupe enmarcada en cristal, una del Arcángel Gabriel blandiendo su espada sobre un demonio y otra de San Martín Caballero.

Don Memo no se priva porque no es espiritista. Es un brujo que lee las cartas y que aprendió el oficio cuando tenía once años de edad. Su nagual es precisamente un perro y allí, en los rumbos de la Bienestar Social, es temido porque la gente conoce su poder para hacer trabajos, buenos o malos.

-Aquí han venido políticos. (Se rehúsa a dar nombres).  A uno de ellos lo ayudé para que fuera diputado; estuvo aquí en el Congreso y luego fue diputado federal en México, dice Don Memo, quien tiene un rostro moreno ovalado, dientes picados y sus ojos pequeños color café los cubre con unas gafas blancas. Su  cabello ya pinta gris por esa mezcla de blanco y negro que es el reflejo de los años.

Él no cobra por los trabajos que hace, sólo cobra la consulta en 30 pesos. Y lo que los clientes le quieran dar. “No fallo”, dice sin titubeos al reportero que entró al aposento precisamente con la recomendación de un conocido.

Don Memo parece que tiene razón, pues minutos antes una mujer de unos 30 años que esperaba turno afuera, había dicho de él: “Es efectivo; me resolvió mi problema en 30 días. El cabrón que me dejó  regresó con la cola entre las piernas”.

El chamán es de Copainalá. Admite que conflictos del corazón son los que más arregla. “Aquí han entrado muchachas al borde del suicidio porque el novio o el marido las ha dejado. Eso es fácil. Sólo pido que me den 20 días y el asunto está resuelto”.

No solicita nada porque él tiene todo el material para cumplir los caprichos: posee veladoras aromáticas, lociones del chupamirto, sirios de cera bañados en miel e incienso y los polvos más místicos, entre ellos polvo de iglesia,  polvo dominador, el polvo amansa guapo. O bien el polvo arrodíllate a mis pies y pídeme una disculpa.

 (Un muchacho, chalán suyo, va a una iglesia cercana y antes de que sea barrida recoge los polvitos que dejan los zapatos de los parroquianos que un día anterior acudieron a ella).

Sostiene que los rituales por lo regular los hace a las doce en punto de la noche. “A esa hora el espíritu de la persona a la que se va a atraer está sosegado. Se le llama con el poder de la mente repitiendo su nombre y durante nueve días se le hacen oraciones a la misma hora. Es muy importante que la persona que solicita el trabajo no llore, pues las lágrimas alejan al ser amado. Y debe traer una fotografía o una prenda íntima sucia de quien vamos a dominar”.

Ha hecho ceremonias fuertes, pero recuerda una para ayudar a una dama abandonada por el pretendiente que se marchó a los Estados Unidos. Lo explica: “Resultó difícil porque el hombre no estaba cerca. Tuvimos que sacrificar un perro; le extrajimos la sangre con una jeringa; la quemamos sobre la foto del individuo que a su vez amarramos a un diablo de barro. Le rezamos incansablemente. Como a los dos meses la pequeña me vino a avisar que al novio lo había agarrado la migra y que ya venía a Tuxtla”. La candorosa, sensual y bien proporcionada  doncella saltaba de alegría.

Dice: No soy muy dado a trabajar la magia negra, pero puedo hacerla con facilidad. Lo he hecho sólo cuando ha sido necesario, como cuando ayudé a aquél político para que fuera diputado”.

-¿Y que recibió a cambio de ese político?

-Me dio 400 pesos. Ya no lo volví a ver. Ahora de él sólo sé lo que dan las noticias.

PREDICCIONES

Ya emocionado quiero entrar en materia. Pido a Don Memo que me tire las cartas. Las revuelvo. Él las acomoda. Las coloca todas boca abajo sobre el mueble de madera cubierto con un cristal. Sobre ellas doy tres golpes diciendo: por mí, por mi casa y por lo que quiero saber. Don Memo empieza. Las teje en cuatro filas de manera rectangular. Me mira directo a los ojos y me dice “pregunta”.

Hago las preguntas. Con el índice de la mano derecha él recorre las cartas golpeándolas suavemente una por día; es decir da siete golpecitos que son los días de la semana.

-En el amor te va a ir bien, me dice. En el dinero también. Vendrán nuevas propuestas de trabajo. Eres una persona fiel con tu pareja y con la amistad. Eres súper inteligente. Y guapo.

-¿Cómo va el senador Roberto Albores?, quiero saber.

Tres veces su índice cae sobre el as de oros. Eso significa, me dice, que tiene un futuro lleno de felicidad y triunfos. Creo será el próximo gobernador en 2018…

-¿Y qué me puede decir del rector Carlos Eugenio Ruiz Hernández?

Se revuelven otra vez los 40 naipes. Se hace el mismo rito de hace unos momentos. El índice de la mano gordita de Don Memo picotea en el dos de bastos. Él lo resume:

 

-Hay mucha amargura. Tiene un futuro incierto. Por su arrogancia los chiapanecos no lo pueden ver. Es un hombre soberbio y malo.

Rutilio Escandón atenta contra la libertad de expresión

            Agentes policiales que resguardan perrunamente la sede del Poder Judicial de Chiapas, en el libramiento norte oriente de Tuxtla Gutiérrez, atentaron este martes por la mañana contra el diario Primera Edición al impedir de manera violenta que la edición del día se distribuyera en ese recinto que es del pueblo.

            Como de costumbre, uno de los 50 voceadores que tiene esta empresa periodística acudió a realizar el reparto de los ejemplares, alrededor de las 8 de la mañana del 21.

            A la entrada del Tribunal Superior de Justicia un policía con tolete en mano lo frenó. Le preguntó bruscamente si a dónde iba.

            -Voy a subir los periódicos del día, mi jefe, le dijo el voceador con amabilidad.

            -Enséñamelos, le respondió el gendarme acariciando el tolete en todo momento, en clara señal de intimidación.

            -Ah, no cabrón. No puedes pasar, le advirtió el uniformado luego de ver la portada de Primera Edición cuyas 8 columnas rezan: "Rutilio desafía a El Peje", en la que se hace una crónica del evento del domingo encabezado por Andrés Manuel López Obrador en Tuxtla Gutiérrez y de cómo gentes de Rutilio Escandón Cadenas, presidente magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Chiapas, intentaron boicotear el mitin del tabasqueño porque Escandón Cadenas  no fue tomado en cuenta en la organización de dicho evento.

            _Estás pero bien cabrón, le reiteró el agente ya con la mirada gatuna y salpicando saliva a raíz de su furia. Su tono de voz ya era temerario. Parecía un sujeto poseído por la rabia.

            -¿Pero porqué mi oficial?, le dijo el voceador tratando de suavizar el asunto y evitar una posible agresión a toletazos que hubiera sido fatal.

            _No puedes pasar. Tengo órdenes del jefe de no dejar entrar este pinche periodiquito. Le están pagando al jefe, así de simple, le repuso el policía que, en su ignorancia y siguiendo al pie de la letra la disposición abusiva de su jefe Escandón Cadenas, ignora que ha cometido un franco y cobarde atentado a la libertad de expresión y al Derecho a la Información.

            Seguidamente el oficial hizo pedazos uno de los ejemplares de Primera Edición y advirtió que "están jugando con lumbre" porque el jefe está muy encabronado por los putazos que le han dado en el diario y les puede ir mal.

            Y le aconsejó: Vete ya cabrón, antes de que te agarre a madrazos.

            Haciendo usa de nuestra libertad, en Primera Edición hemos señalado los excesos del magistrado Rutilio Escandón Cadenas y de presuntamente desviar dinero público en su loca obsesión por la gubernatura de Chiapas, en 2018, cuando en realidad es un ilustre desconocido, sin perfil político y un individuo rupestre como para gobernar este estado tan lleno de contrastes y desigualdades.

            Como presidente del Poder Judicial de Chiapas, que debe ser un contrapeso de solidez moral frente a los otros dos poderes, Rutilio Escandón Cadenas ha realizado un trabajo salpicado de sospechas y de ineficiencias, a saber por el desempeño cuestionado de jueces que están muy lejos de cumplir con la recta aplicación de la ley y defender la justicia.

              Afianzados en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos así como de la Constitución Mexicana, seguiremos promoviendo la crítica desde las páginas de Primera Edición como mensajeros de la verdad a través de la letra impresa.

            Desde hoy responsabilizo al magistrado Escandón Cadenas de cualquier agresión física a los que integran este medio, empezando por el suscrito Húbert Ochoa, columnista y Editor en Jefe de Primera Edición.-

 

            También prevenimos a la opinión pública de una posible persecución judicial, ya que al tener las herramientas jurisprudenciales y todo el aparato de justicia a la mano, Escandón Cadenas puede desatar una cacería hacia el que esto escribe y colaboradores.

Aníbal y María: Historia de un crimen

...Él regresó a casa cayendo de borracho; le propinó una felpa brutal

-Gordo, ya no me pegues, le rogó ella. Aníbal se durmió...Luego el horrendo asesinato

 

Diminuta ella –de no más de 1.60 metros de estatura-, casi escuálida,  ojos pequeños un tanto saltones, pelo lacio que le cae hasta los hombros, María era una muchacha alegre que nació en Frontera Comalapa, pero a los 13 años llegó a la capital para radicar junto con sus padres en una casucha de la colonia Patria Nueva, en el lado oriente de la ciudad, un suburbio contaminado de violencia y corredor de la droga y cualquier acto delincuencial.

Techo de teja de cartón, paredes de madera derruida cuyas rendijas se cubren con débil plástico, el chamizo de María y sus padres se halla ubicado en lo más alto de esa colonia, allí donde por las noches uno observa Tuxtla y sus luces de neón de manera espectacular, allí en donde también se mezclan el surrealismo y los sueños de esperanza y en donde por las mañanas los niños  corren las calles exhibiendo sus vientres generosos en lombrices.

La vida de María fue feliz en medio de la pobreza. No  fue a la escuela porque se quedaba en el trajín del hogar, en los quehaceres que organizaba la madre para mantener al jefe del clan y a los dos hijos, uno mayor y otro menor que María.

A los quince años María conoció a Aníbal, amigo de Sebastián, el hermano mayor. Ayudante de albañil, Aníbal empezó a llegar a la casa de María todos los días por la tarde hasta que entre ambos se inició un tórrido flirt  que a los seis meses terminó en una boda en la casa de ella y en la que sólo estuvieron las familias de ambos.

“El casado casa quiere”, dijeron los padres a María y a los pocos días de la boda se dieron a la tarea de organizar la construcción de un cuarto de piedra y légamo en donde viviría la pareja de recién casados. El nido para los tórtolos.

Cuando María supo de Aníbal ignoraba los defectos de éste. Enamorada como Penélope de Ulises o Eva Braun de Hitler, sólo hallaba en él virtudes y pensaba que era toda su felicidad, todo su mundo: decía estar dispuesta a compartir y a edificar una vida con él, aún consciente de su indigencia.

OTOÑO MORTAL

Pero un sábado de otoño Aníbal no regresó con la puntualidad que solía hacerlo después de cobrar la raya de la semana, método que si bien se inició en las haciendas durante el porfiriato, persiste en nuestros días en donde los patrones cubren los salarios míseros del trabajador.

Para entonces María ya había procreado con Aníbal a Sebastián, el escuincle llamado así en honor al padre de ella y al hermano.

Aníbal llegó poco después de las 9 de la noche muy ebrio, con las características propias y convincentes del borracho: Alteración del lenguaje, alteración del pensamiento, alteración del afecto, alteración de la percepción, alteración de la memoria, alteración de la conciencia, alteración de la cognación.

Para entonces ya era un ser irracional, con un comportamiento primitivo.

Pidió de cenar a María. María le llenó un plato de frijoles que colocó en la rancia y desvencijada  mesa de tarugo que usaban como comedor, colocada en el centro de la sala de la cabaña.

Aníbal se sentó en una vejestoria silla estacionada frente a la mesa. Ya sin camisa, tomó el plato de frijoles y lo lanzó sobre el rostro de María reprochándole que eso no era comida  sino desperdicio para los cerdos.

 -Si quieres comer sabroso, dame dinero, le respondió María con temor.

Aníbal ya no articuló palabra. Se abalanzó sobre ella, la tomó de los cabellos y la tiró al piso en donde le infligió una golpiza salvaje, propia de un energúmeno idiotizado por el alcohol. Le cerró un ojo a golpes. Le amorató la cara y los brazos. De la boca María emanaban borbotones de sangre: estaba literalmente desfigurada.

Cuando Aníbal observó el horrendo crimen, levantó del piso a María y le pidió perdón.

-Mamita, dame de cenar. Y ya perdóname chiquita, le suplicó.

-Sí gordo, no te preocupes, contestó ella. Pero ya no me vuelvas a pegar papito, repuso.

María acomodó un nuevo plato de frijoles en la descalabrada mesa disimulando el dolor de la tunda. Y le preguntó a Aníbal si quería una cerveza para ir a la tienda de la esquina por ella. Él le respondió que sí con un cariño celestial, lleno de arrepentimiento por la felpa que le había propinado unos minutos antes.

Pero María no salió de la casa a comprar cervezas, sino gasolina. Cuando regresó, Aníbal ya  estaba dormido. María se percató de ello. Para estar segura movió el cuerpo de Aníbal que reposaba exánime, inmóvil, en la cama ruinosa que ambos compartían desde que casaron entre arrumacos y promesas de amor eterno.

María roció sobre el cuerpo sosegado de Aníbal toda la gasolina que llevaba en tres botellas de caguama. Lanzó sobre él un cerillo encendido y aquélla historia de amor que se inició meses atrás terminó en un horrendo crimen que conmocionó a toda Patria Nueva.

 

María tomó a su hijo y huyó. Nunca fue detenida. Nada se supo de ella desde ese otoño de 1995.

Enloquece Zoé Robledo

Aquí su oscura biografía y cómo Sabines lo lanzó al poder.

De pronto la red social twitter es inundada con una escandalosa campaña en favor del Senador del Partido de la Revolución Democrática Zoé Alejandro Robledo Aburto. 

No sé si generó risa o indignación que en una de las muchas fotografías que colgaron al estoico pajarito azul, Aburto aparece regalando  zapatos a un niño tal vez  de 8 años de edad. 

Lo repugnante es que el zapato (porque sólo se ve uno en la fotografía) es  realmente enorme para un chico de esa edad y es obvio que todo se trató de un sucio y tramposo montaje mediático. El zapato es quizá de la talla 44.

De Aburto sólo se conocían sus relaciones políticas y de amistad con la camarilla de Nemesio Ponce Sánchez, el truculento subsecretario de gobierno de 2006 a 2012 y devoto de la Santa Muerte que, originario de Michoacán, llegó a Chiapas en un destartalado Volkswagen pointer rojo y se marchó al terminar el sexenio convertido en uno de los hombres más ricos del país. Hoy el torvo ex subsecretario se mueve por los estados de Guerrero y Tlaxcala.   

En noviembre de 2010 Aburto contrajo matrimonio con María Fernanda Pariente Coutiño. Al  fastuoso convite que se celebró en la playa de la finca El Zapotal de Puerto Arista, uno de los invitados especiales fue Yassir Vázquez Hernández, el mismo que siendo alcalde de Tuxtla con la obra “que viva el centro” cometió una descomunal rapiña. Hay una demanda pendiente en la Procuraduría General de la República que no ha caminado.  

Entre otros de los concurrentes figuraba Dante Delgado Rannauro, ex gobernador de Veracruz quien en diciembre de 1996 fue encarcelado por peculado, enriquecimiento ilícito y asociación delictuosa. Dante se había desempeñado como representante de la federación en Chiapas a raíz al conflicto armado.

Vaya amistades las del bribón senador. 

Aunque quisiera, Robledo Aburto no podría negar los nexos con esa pandilla que dejó en ruina económica a Chiapas. Fue el propio Nemesio Ponce quien operó para ungirlo Senador de la República en 13 días, aun cuando fue impugnado por la cúpula del PRD hasta tres veces.  

Pese a las tantas evidencias de la ilegalidad puestas sobre la mesa, el Instituto Federal Electoral se doblegó al poder y al autoritarismo ejercido por el grupo sabinista. Así, el 16 de mayo de 2012, el IFE aprobó por unanimidad la inscripción del entonces diputado local Zoé Robledo Aburto como candidato a la primera fórmula plurinominal del Senado. 

Investido Senador mediante la trasgresión de la ley y una política de terror hecha desde el gobierno por Ponce Sánchez, Aburto se fue a la Ciudad de México y raras ocasiones regresaba a Chiapas. 

  El año pasado Aburto, el  Senador bajo sospecha, se autoproclamó como el gran demócrata de Chiapas y se unió a la revuelta de Francisco Rojas Toledo quien en dos ocasiones fue exhibido en actos turbios al recibir dinero de empresarios que le estarían financiando su campaña a alcalde de la ciudad. Si Rojas ganaba la alcaldía les daría todas las obras a ellos. 

El varo es con todo mi corazón, le dijo a Rojas uno de los empresarios originario de Puebla y el candidato panista se mostró sorprendido al escuchar la cantidad que le estaba dando el hombre: 1.4 millones de pesos. ¡Ay, burro!, exclamó Rojas Toledo. Y agregaría: ¡eres una verga!

Vaya amistades del bribón senador.

Robledo Aburto aprovechó la coyuntura del fracaso panista para subirse al ring político y buscar sus cinco minutos de notoriedad. Usando un lenguaje belicoso, incitando a la rebelión a los incautos que se dejaron seducir por la verborrea siniestra del entonces candidato del PAN,  en 2015 Aburto hablaba de fraude, de engaño y se declaraba un convencido defensor de la democracia y del voto. 

Qué absurdo porque, como bien dice el proverbio, para tener la lengua larga hay que tener la cola corta. 

Con sus cinco minutos de fama a cuestas y obsequiando zapatos grandísimos a chiquillos de escasos recursos de las comunidades serranas, Robledo ya se siente con méritos para buscar la gubernatura en 2018. Ya es, lo ha dicho, el sucesor del gobernador Manuel Velasco Coello.

LA RADIOGRAFÍA

Zoé Alejandro era un adolescente escuálido de 15 años de edad cuando su familia padeció un acto de ignominia que le provocó graves llagas emocionales que, al no ser atendidas por la ciencia médica especializada, emanaron en él sentimientos de rencor y deseos de venganza. Era un púber, sí, pero con la cognición suficiente para entender el tamaño de la deshonra.

Más allá de buscar ayuda psiquiátrica o el consuelo en cualquier religión pues entonces a México no llegaba Laura en América, el mozalbete Zoé Alejandro se afianzó en la arrogancia familiar sin observar que en tiempo perentorio esas emociones negativas se irían profundizando. Hoy, a los 38 años de edad, sus demonios internos lo atormentan y le exigen desquite ante aquel oprobio.

El 14 de febrero de 1995, Eduardo Robledo Rincón fue lanzado a patadas del gobierno de Chiapas tras 69 días de encargo entre golpe y porrazo. 

Como quitapesares y bálsamo a la herida, Ernesto Zedillo primero lo hizo Secretario de la Reforma Agraria y después lo mandó de Embajador de México  a Argentina. 

Robledo Rincón cargó con el clan a Argentina y de él poco o casi nada se sabía, salvo los banquetes que ofrecía en la Embajada a propósito de las fiestas patrias, ya que fletaba vuelos comerciales de empleados y artesanos con los implementos necesarios para elaborar allá la comida típica chiapaneca. Tamalitos de cambray, de chipilín, de torito pinto y el pozol de cacao. En junio, hasta Argentina le llevaban costales de nucú.

Claro: con dinero del pueblo. Así quién no. 

La ciencia instruye que el primer paso para la medicación de una contusión relacionada con los reconcomios  es admitir que existe dolor en el alma. Al aceptar la herida emocional permite capacidad al individuo a administrar sus entusiasmos y le da claridad mental. La negación es la otra vía, pero ella mete al sujeto a un peligroso laberinto de obnubilación que lo lleva a revivir en la mente la ofensa del pasado. Una y otra vez, como una película repetida con el riesgo de sumirlo en la locura.

En ese torbellino de locura parece estar ahora Zoé Alejandro.

EL TURBIO REGRESO

Zoé Alejandro Robledo Aburto llegó a Chiapas en 2009, a los 30 años de edad. Lo rescató del ostracismo Juan Sabines Guerrero y lo incrustó en el Canal 10 del gobierno estatal  con el gafete de analista, pero francamente era un puesto para taparle el ojo al macho porque ya estaba aplanado el camino político que habría de recorrer.

Al año siguiente, en 2010, sin un currículum político de aval y un extraño en su propia tierra pues se dice que nació en Tuxtla Gutiérrez aunque nunca ha vivido en ella, Robledo Aburto saltó a un escaño de la LXIV Legislatura por el Distrito de Motozintla postulado por la Coalición PAN-PRD-PANAL y Convergencia convirtiéndose en un empleado del Ejecutivo deshonrando el noble oficio de la política y la figura del Parlamentario. Era criado de Sabines. Es criado de Sabines.

El 10 de octubre de 2012, en el ocaso del sabinato y cuando se destapaba la cloaca y emergía toda la podredumbre por el brutal atraco al erario, Robledo Aburto no tuvo ningún empacho en manifestar su adhesión a esa pandilla en una valiente carta en la que hacía una apasionada defensa a ese gobierno  (el de Sabines) y le manifestaba su reconocimiento por sus amplios logros, sobre todo en lo referente a la reconciliación y a la seguridad.

“Sabines es como mi padre” sólo le faltó decir  a Zoé Alejandro  porque la apología fue disoluta,  arrastrada,  pusilánime, abyecta,  repulsiva, insolente, majadera,  infame, ridícula e insultante para los chiapanecos. 

Mientras los chiapanecos exigían a gritos cárcel para los ladrones, Zoé Alejandro los defendía.

Vaya amistades las del granuja senador. 

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