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PAN y Ovando Reazola: Escándalos y descrédito

El descrédito que enfrenta el Partido Acción Nacional en Chiapas no es producto de las circunstancias. Enredado en una gama de infamias que transita una progresión peligrosa, ahora sin el apoyo desfachatado de la iglesia, el panismo parece hallarse en la sala de terapia intensiva listo para recibir los santos óleos.

Cuando Manuel Gómez Morín fundó este partido en 1926, lo hizo en medio de un escenario de profunda crisis social y política reuniendo voluntades en un país dominado por el autoritarismo, la oprobiosa distinción de clases, la explotación caciquil y el abuso gubernamental.

Ex rector de la UNAM y miembro de una exquisita elite de intelectuales llamada los siete sabios, Gómez Morín pensó al Partido Acción Nacional como una organización conservadora y democristiana, sin dejar de reconocer que hacia adentro existen también corrientes progresistas del centro y de la derecha.

La idea de Gómez Morín era clara, bien trazada, orientada a un ascenso gradual al poder sin renunciar a la doctrina, a la disciplina y a los principios ideológicos que, en teoría, debieron ser siempre el alma mater (madre nutricia en latín, es decir que alimenta) que guiaría la conducta, el comportamiento y el ejercicio de los militantes de su partido.

Hoy el ideólogo Gómez Morín ha de retorcerse en su tumba, no sólo porque las tribus panistas encorvaron deliberadamente el camino para pasar por encima de la deontología política que él quiso imprimir como sello al PAN, sino porque han convertido a su partido en una carroña que sirve de banquete a unas cuantas aves de rapiña que se han erigido en petit comité para hacer de las suyas.

Viejo santón de la política de aldea, Valdemar Rojas López por mucho tiempo conformó allí a un grupo de familiares y amigos para controlar arbitrariamente al Partido Acción Nacional, saciar sus apetitos políticos cerrando el paso a las nuevas generaciones de gente pensante y actuantes, a destacados valores de la política.

Sin embargo, en la actualidad el statu quo no parece ser el mejor con una dirigencia bajo sospecha, majadera, hipócrita, acusada de simulación y de corruptelas lo que pone a ese partido en una famélica posición en el proceso electoral de 2018. –

Bajo el liderazgo espurio de la diputada federal Janet Ovando Reazola ese partido va tocando fondo porque los escándalos, las sospechas, las riñas entre las cúpulas por cotos de poder, los barruntos de corrupción y la ausencia de una directriz sólida y comprometida están colapsando al partido. –

Ovando ha sido acusada públicamente, incluso, de financiar con presupuesto del partido a una congregación religiosa llamada Ministerio Internacional El Rey de Gloria. Hasta ahora todo ha quedado en la impunidad, como en los viejos tiempos. –

El cisma que enfrenta ese partido es sólo un reflejo de la descomposición y hediondez que asfixia a la clase política mexicana.

Ojalá que en el PAN entendieran que México necesita vocación, patriotismo, honestidad, sentido de responsabilidad y congruencia política para sumarse a la gran tarea que significa la construcción del futuro.

 

Luego no se quejen porqué el pueblo les da la espalda y los repudia. 

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