Día de Muertos en Romerillo: 22 cruces monumentales en Chamula
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Romerillo revive ancestral tradición del Día de Muertos con 22 cruces monumentales en Chamula
Entre música tradicional, danzas de los Mashes y flores de cempasúchil, familias tsotsiles renuevan las cruces del panteón de Romerillo para recibir a las almas de sus difuntos.
Por Mitzi Fuentes
San Juan Chamula, Chiapas.— Entre la neblina de la madrugada, el aroma del pino y las flores de cempasúchil, habitantes de Romerillo dieron inicio a las celebraciones del Día de Muertos con una de las tradiciones más representativas de los pueblos tsotsiles de Los Altos de Chiapas: el Pajomtoj, ceremonia en la que se renueva el follaje que adorna las 22 cruces monumentales del panteón.
Desde las primeras horas del 31 de octubre, hombres vestidos con sus tradicionales prendas de lana se reunieron en lo alto de una loma para realizar el cambio de puntas de pino, acompañados por música ceremonial, danzas de los Mashes y el estallido de cohetes.
Pajomtoj: una tradición ancestral que mantiene viva la memoria
La ceremonia comienza alrededor de las cuatro o cinco de la mañana. Cada comunidad vecina tiene bajo su responsabilidad una de las cruces monumentales, algunas de las cuales superan los nueve metros de altura.
Los participantes retiran las ramas secas de ocote colocadas durante el año anterior, limpian las estructuras y las cubren nuevamente con follaje fresco de pino y flores de cempasúchil.
Durante los trabajos, los músicos tradicionales y personajes conocidos como Mashes, que representan monos, acompañan la jornada con danzas y melodías ceremoniales relacionadas con las creencias y la memoria comunitaria.
Según relatos transmitidos entre generaciones, antiguamente las enormes estructuras no conseguían mantenerse en pie, por lo que fue necesario realizar ceremonias, rezos, música y danzas para lograr levantarlas.
Antes de concluir, los participantes realizan una oración colectiva para agradecer las bendiciones recibidas.
El cempasúchil anuncia la llegada de las almas
En Romerillo, las flores de cempasúchil tienen un profundo significado espiritual, pues representan la cercanía de las almas y anuncian el comienzo de las festividades dedicadas a los difuntos.
José Alfredo López Jiménez, habitante de la comunidad, explica que la presencia de estas flores marca un momento especial para las familias.
“Con la llegada de las flores de cempasúchil uno ya sabe que las almas se están acercando, entonces realmente es como una insignia de que llega pronto la fiesta de las almas”, comparte.
Para los habitantes, renovar las cruces no es solamente una actividad de mantenimiento, sino un acto de respeto hacia sus antepasados y una manera de preservar sus creencias.
Familias tsotsiles mantienen viva la tradición
Domingo Gómez Castellanos, habitante tsotsil de Cruztón, destaca la importancia de regresar cada año al panteón para participar en esta celebración.
“Es un sentir, a lo mejor un poco difícil de explicarlo porque es un sentir de cada persona, es un sentir de cada familia, pues uno no se debe de perder de venir cada año”, expresa.
Mientras se desarrolla el Pajomtoj, las familias también preparan sus hogares para recibir simbólicamente a sus seres queridos fallecidos.
Limpian los caminos, colocan altares, compran velas y preparan alimentos tradicionales, como tamales y atol, que compartirán durante las celebraciones.
Romerillo, un encuentro entre los vivos y sus difuntos
En esta comunidad de San Juan Chamula, el Día de Muertos representa mucho más que una festividad: es una expresión de identidad cultural, espiritualidad y organización comunitaria.
Las 22 cruces monumentales, adornadas con pino y cempasúchil, se convierten en símbolos de memoria y continuidad de las tradiciones tsotsiles.
Así, entre rezos, música, flores y convivencia familiar, Romerillo mantiene viva una ceremonia ancestral que fortalece el vínculo entre quienes permanecen y aquellos que partieron.
Diario Prensa Libre Chiapas










