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De los editores

Parranda política

Lunas atrás sólo fuimos testigos de la intolerancia, del sectarismo, de los abusos de poder, de las complicidades y de la corrupción que se enquistó en todos los niveles de gobierno; del atropello como una forma de hacer política.

Por eso Chiapas era en el escenario mundial un estado bronco y primitivo. Aquí se sabía más de Marcos y la guerrilla, de las luchas por la tierra, de las sangrientas disputas fratricidas y, en resumen, de un statu quo contaminado de violencia, de odio y de rencor.

Ocho gobernadores –cuatro interinos y cuatro constitucionales- de la época reciente convirtieron el desempeño del poder en una parranda política que fracturó el tejido social hasta hacerlo trizas. El surrealismo se impuso a la realidad.

El atraso colectivo se ensanchó. La pobreza cabalgó como un jinete apocalíptico junto a la inseguridad en las ciudades y el crimen en los surcos.

La jurisprudencia sirvió no para mantener la equidad legal entre los ciudadanos y promover así un ambiente de paz y gobernabilidad en los pueblos, sino para la consumación de caprichos políticos, el desfogue de rencores personales y la persecución judicial como herramienta favorita de quienes detentaron el poder.

Por eso cientos de chiapanecos inocentes, sobre todo líderes sociales y defensores de los derechos humanos, fueron confinados a lúgubres mazmorras.

En la antítesis, la sociedad vio aterrada cómo la connivencia parió y lactó a basiliscos horrorosos que se solazaron en la locura disfrutando, con desbordado e infame placer, el sufrimiento ajeno. Se deleitaron en la crueldad como lo hicieron en su momento Rasputín (el monje loco); Calígula, Nerón o más recientemente Slobodan Milosevic, el maniático carnicero de los Balcanes.

Así surgieron sujetos como Eduardo Rivera Barrios, en con el general Castellanos; Ignacio Flores Montiel con José Patrocinio González Garrido; Uriel Járquin Gálvez con Eduardo Robledo Rincón cuya impunidad llegó hasta el mandato interino de Julio César Ruiz Ferro; Milton Escobar Castillejos y Mariano Herrán Salvatti con Salazar.

Nemesio Ponce Sánchez, los Gamboa Borraz, James Gómez Montes, Yassir Vázquez Hernández, alias Yassir el pequeño; Felipe Granda Pastrana, Mauricio Perkins Cardoso, fueron los más notables integrantes de la cofradía que significó el sabinato de 2006 a 2012. Y todavía la justicia tiene cuentas pendientes con ellos.

La justicia y ellos todavía habrán de comerse un pollito porque, aunque a veces tarda, la justicia siempre llega para poner en su lugar a los sinvergüenzas y pillos.

Hoy, si bien no estamos en un lecho de rosas porque hemos heredado pobreza, deuda y corrupción de gobiernos insensibles a las demandas sociales, avanzamos en temas primigenios como la seguridad. Las inversiones fluyen y el diálogo y la tolerancia han marcado las directrices de gobierno sin renunciar a la aplicación de la ley. –

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