* Tenemos los tuxtlecos nuestra primavera árabe; datos alarmantes sobre el abuso infantil en México
Carlos Melchor/Primera Edición. -
El abuso infantil es una amenaza en todos lados. La Unicef documenta que en México el 62% de los niños y niñas ha sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1% de los estudiantes ha padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% ha sido víctima de violencia sexual y un 16.6% de violencia emocional.
De acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), México se ubica en el sexto lugar en América Latina al tener un alto número de homicidios de menores. Tan solo en los últimos casi 25 años murieron asesinados diariamente dos niños o adolescentes menores de 14 años.
¿Por qué le cuento esto?
El viernes 28 de octubre de 2016, la población mexicana se indignó cuando se hizo viral un video en el que torvo sujeto toca inapropiadamente a una niña. El hecho ocurrió en la cantina El Pelucas que se hallaba localizada en la sexta poniente entre séptima y sexta sur número 743. En el corazón de la capital Tuxtla Gutiérrez.
Esa cantina, famosa por su peculiar caldo de shuti servido con devoción a los parroquianos, inspiró la prosa de varios escritores locales pues antes ahí era precisamente una peluquería. Buen lugar para chelear, dicen algunos. El Pelucas abrió sus puertas por primera vez en 1980 y, desde entonces, jamás había sido clausurada.
Cantina de tradición frecuentada por gentes de distintos estratos sociales: lo mismo podía llegar un médico, un burócrata, un maestro de la CNTE en día de quincena; albañiles, desempleados, dirigentes de la Sección 40; un político, un diputado y hoy se sabe que hasta un presunto pedófilo.
Concurrida también por muchos jóvenes. Las órdenes de frijolitos refritos acompañados de totopos y chilitos de Simojovel era otra especialidad de la casa.
Apenas el 12 de septiembre de 2016, El Pelucas había participado en la primera expo de degustación de botanas en el parque de la marimba de Tuxtla Gutiérrez y mucha gente se acercó a deleitarse con las botanas que sirven en la cantina.
(En sus cuentas de twitter y Facebook, el Pelucas detallaba su servicio y posteaba fotos de ricas botanas y tentadoras caguamas sudando de heladas. Irónicamente un video en el Facebook la hundió).
Lo que pasó ese viernes 28 de octubre, sin embargo, fue más allá de toda la tradición y el folclor que encierran a la cantina. Se trató de un evento infame que levantó la furia nacional y que trascendió nuestras fronteras, pues en países como Perú se organizó un grupo en Facebook para difundir la foto del presunto pedófilo.
Considerado para otros un nido de putas y no apto para llevar a la familia, El pelucas fue precisamente el escenario para que un tipo libidinoso, quizá a esa hora al calor del alcohol, abusara de una indefensa niña a quien le sube la falda, mete su mano derecha y la manosea perversamente ante la mirada de las mujeres que tiene frente a sí, se supone que la madre de la nena.
El video alertó de inmediato a las autoridades policiales en Chiapas. A la condena generalizada se exigió a la Procuraduría de Justicia, hoy Fiscalía, una profunda y enérgica investigación para detener al hipotético agresor, a sus cómplices (probablemente la madre) y otorgar protección a la niña desvalida y posiblemente a merced en su casa de un violador en potencia.
Aunque el hombre y acompañantes se ven que están en el área VIP (cursivas obligadamente por obvias razones), fuera del área común en donde se hallaba una rocola sonando a todo lo que da las canciones de Vicente Fernández, el video fue grabado con nitidez y astucia y eso permite observar la lujuria del individuo quien, entre sonrisas, lleva a cabo tan baja y abominable acción, una acción que francamente provoca asco en personas normales.
CLAUSURA
La Fiscalía Especializada en Protección de los Derechos de las Mujeres inició la carpeta de investigación por el video que circuló en las redes donde, presuntamente, una niña es abusada por parte de una persona del sexo masculino en el bar denominado El Pelucas, indicó unas horas después Nancy Benítez Rebollo, fiscal especializado en Protección de los Derechos de las Mujeres.
Personal ministerial y agentes de la policía cibernética analizan las imágenes para ubicar al responsable.
Mientras se realizaban las investigaciones, el bar fue clausurado porque las autoridades sanitarias encontraron que el inmueble trabaja con bajos niveles de higiene y seguridad. Y aún en esas condiciones se atestaba de una clientela sedienta y ávida de cerveza.
LAS PREGUNTAS
¿Qué hacía una menor de edad en la cantina? Se calcula que la chiquilla tiene entre 4 y 5 años. ¿Por qué El Pelucas permitía el acceso a niños? Es una cantina, por Dios.
¿Quién es más responsable: el lascivo hombre que la toca o los padres de ella por no estar al pendiente y llevarla a una cantina? Al parecer es la madre la que se emborrachaba con el hombre del video.
¿Qué hacer con un caso como este? ¿La persona que grabó el video salvó a posteriori a la desamparada nena de una violación, o debió intervenir y poner en su lugar al hombre?
PRIMAVERA ÁRABE TUXTLECA
Lo cierto es que el poder de las redes sociales una vez más se ha puesto de manifiesto.
Las redes sociales fueron capaces de iniciar una revuelta gigantesca a través de la primavera árabe en el Oriente Próximo que permeó hasta Occidente y luego a América Latina. Coyatoc no es la excepción.
Mientras los soldados disparaban balas los jóvenes árabes disparaban tuitersestimulando una rebelión de miles que logró tumbar las dictaduras de Tunez, Argelia, Egipto, Libia, Siria, Yemen y Jordania. En la actualidad sólo queda pendiente el loco y asesino dictador de Siria.
Parece que en Tuxtla igualmente tenemos nuestra primavera árabe. Más tranquila, desde luego, porque aquí vivimos en paz y alejados de la violencia.
Primavera árabe en el sentido de que, a raíz de la difusión de ese video y en ese lugar, las autoridades municipales, sanitarias y de la Procuraduría de Justicia emprendieron una oleada de clausuras de cantinas, bares y tugurios en la zona centro de la capital para proteger a la sociedad y básicamente a los jóvenes y niños.