SÓLO PARA ENTERADOS Por: Húbert Ochoa
- Escrito por Húbert Ochoa
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* QUE VAYAN A LA CÁRCEL Y DEVUELVAN LO ROBADO
*EL COLOCHO SABINES NO FUE MALO, SUS COLABORADORES SÍ
* HARVEY GUTIÉRREZ: DE CAJERO DEL HOTEL LA MANSIÓN A MILLONARIO
De Absalón Castellanos Domínguez a Juan José Sabines Guerrero la historia del oficio político y del ejercicio de gobierno estuvo entelarañada en la galbana y la poltronería; es, asimismo, una historia imbuida en las complicidades y los abusos que ocasionó un grave daño a Chiapas y a la sociedad.
Muchos basiliscos parió esa docena trágica que hoy todavía permanecen en la impunidad y los chiapanecos estamos deseosos de verlos tras las rejas. Y no sólo eso: que se les quite lo robado porque pertenece al pueblo.
La inercia oficial generó focos rojos porque, al no existir directriz en el timón gubernamental, brotaron las protestas y de pronto nos vimos envueltos en una gama de controversias que enfrentaron a hermanos con hermanos, quebrantaron la paz social, vulneraron el Estado de Derecho y la ley se convirtió en una mera referencia o fue torcida para intereses de pandillas políticas y aún para el desahogo de rencores y frustraciones personales.
Del ocaso de 1982 con la asunción del general Castellanos Domínguez hasta los últimos días de diciembre de 2012 es una etapa cruenta y lúgubre porque no sólo falló la política sino además germinó la impunidad con un corolario sangriento y doloroso que enlutó hogares, dejó mujeres viudas y cientos de niños huérfanos de padre.
La buena política recibió los santos óleos porque triunfó la perversidad, se impusieron los caprichos a la voluntad ciudadana, la perfidia aplastó a la honestidad, el abuso avasalló a la gnosis y el pueblo quedó en estado de indefensión mientras que pequeñas camarillas, como aves de rapiña o hienas en un festín carnívoro, se atragantaron de poder y de inmunidad.
PASAJES
Hay pasajes borrascosos que si bien uno ya no quiere ni recordar, sirven ciertamente para hacer una radiografía del Chiapas de ayer y del Chiapas de hoy. Son lecciones amargas, muy punzantes, que también nos han enseñado el estoicismo de nuestro pueblo.
De las vacilaciones que distinguió la gestión de don Absalón, en donde quien mandaba era Manuel Salinas Solís, funcionario abusivo y majadero originario de Nayarit, el desempeño de la autoridad pasó al agravio con Pablo Salazar Mendiguchía, época ésta sin duda la más sombría y aciaga de la era contemporánea de Chiapas.
Hombre noble a pesar de su formación castrense, el general Castellanos Domínguez fue gobernador gracias a los amarres cupulares.
La omnipotencia del PRI que abarcaba desde Los Pinos hasta los estados del país y sus presidencias municipales, ofrecía como concesión política obligada posiciones a los sectores del partido (CTM, CNC, CNOP, Frente Juvenil Revolucionario, etc.), a los sindicatos más poderosos como el SNTE y, por supuesto, a las fuerzas armadas.
Nunca un militar tendrá ni la capacidad ni la inteligencia en la conducción de un estado, menos en la toma de decisiones pues han sido preparados para otros deberes menos para gobernar.
DON JOSÉ
Don José Patrocinio González Garrido marcó un sello muy personal sui generis. Del imperio de la ley hizo una alharaca para acosar a sus adversarios políticos y descargar todo su infortunio y amargura, pero en cambio creó un petit comité que sembró en Chiapas el terror y la rapiña.
Ignacio Flores Montiel, uno de sus lugartenientes, estuvo preso en una desprendida demostración de que la justicia a veces tarda, pero llega.
Las extravagancias también han tenido un flirt con el poder. El extinto Elmar Setzer Marseille, Javier López Moreno y Eduardo Robledo Rincón fueron gobernantes cuyo quehacer efímero lo desplegaron entre frases y dichos, entre promesas y embustes, entre locuciones dicharacheras y buenas intenciones.
Julio Cesar Ruiz Ferro es señalado como uno de los supuestos implicados en la matanza de Acteal. Quizá por omisión, pero lo es.
Pablo Salazar Mendiguchía tiene ya un lugar privilegiado en la galería de tiranos porque de la autoridad hizo un instrumento para agredir sin piedad, para lastimar, para coartar derechos y abrir enormes heridas en un pueblo que ahora orienta sus esfuerzos hacia la reconciliación y el desarrollo.
Quizá el colocho Sabines no fue tan malo. Lo fueron sus colaboradores. Nemesio Ponce Sánchez, el torvo subsecretario de gobierno en esos seis años, lideró a una pandilla de desalmados y ladrones que todavía tienen cuentas pendientes con la justicia.
En esos seis años supimos del pequeño Yassir y de toda su perversidad. En esos seis años emergieron sujetos como los hermanos Perkins Cardoso y los Gamboa Borraz que pasaron de la mediocridad a jugar golf, a la vida millonaria.
Ponce Sánchez comía en los restaurantes de comida rápida Coyactoc de Tuxtla en donde un plato de comida vale 15 pesos. Le dan a usted 30 tortillas y un litro de agua de jamaica. También comía jochos o perritos calientes.
Los Gamboa vendían tamales y arroz con leche en las terminales de autobuses. Luego montaron un cibercafé llamado la canica azul. Todos ellos hoy forman parte de la aristocracia mexicana por su riqueza descomunal.
HARVEY GUTIÉRREZ:
¿DE DÓNDE MULAS, PEDRO?
A veces singular en su vestir cayendo en lo ridículo y de ahí las comparaciones con Walter Mercado, el chocarrero sujeto que da los horóscopos por televisión, cotejo que no lo hace Sólo para enterados sino el ingenio de la plebe, el ex diputado Harvey Gutiérrez Álvarez es un empresario que de la educación presuntamente hizo un apetitoso botín.
Es socio de hoteles en Tuxtla, dueño de residencias en Cancún y se rumorea que incluso es propietario de un jet. ¿Pero de dónde se hizo mulas, Pedro?
Político pobre es un pobre político, espetaba con ironía el maestro rural Carlos Hank González. El caso del ex legislador priísta tiene sus marcadas asimetrías.
En la política no ha tenido un papel brillante ni destacado, simplemente mediocre a pesar de sus enormes ganancias obtenidas en la escuela Universidad Valle del Grijalva, al parecer una escuela patito pues se sospecha que no todas sus carreras estarían acreditadas ante la Secretaría de Educación Pública.
Ha sido diputado local y federal por golpes de suerte asociados a su peculio. Es todo. Antes fue un insignificante consejero de la Cámara de Comercio de Tuxtla Gutiérrez.
También fue cajero en el hotel La mansión que se ubica en el corazón de Tuxtla, al lado de donde se hallaba el cine Rex.
(El cine Rex significó para muchos jóvenes un recinto sagrado de deseos incontrolables, de morbo, lujuria desenfrenada y éxtasis; tardes hermosas en las que muchos tocamos el cielo con orgasmos generosos arrancados de la pasión sin límites).
Atado al grupo de primera línea que controló abusivamente los destinos de Chiapas en el sexenio 2006-2012 encabezado por Nemesio Ponce Sánchez, el más célebre hampón de cuello blanco de todos los tiempos en esta entidad, Harvey Gutiérrez Álvarez ha tenido un transitar tormentoso en la política y en el mundo empresarial. Es un millonario excéntrico pero también con una fortuna entre claroscuros, pues en Tuxtla están claramente identificadas las familias de abolengo y de la aristocracia.
Alguna vez en su columna Asunto Público, el periodista Sergio Sthal Espinosa escribió sobre el señor Gutiérrez Álvarez: “Los escándalos de tipo sexual y su proclividad a la vida de libertino lo han hecho figurar en los anales de la política chiapaneca como un desvergonzado”. Y lo llamó crápula. Qué fuerte.
NORTES
SE acabó el espacio. Hasta ahí llegó el salario mínimo. ES todo.











