Menu
Anuncian segunda edición del diplomado para periodistas y defensores de DH

Anuncian segunda edición del diplom…

San Cristóbal de Las Ca...

Denuncian falta de personal e insumos en Clínica de Campo del IMSS en Venustiano Carranza

Denuncian falta de personal e insum…

Venustiano Carranza, Ch...

Denuncian agresiones contra maestra de kínder Enrique Pestalozzi

Denuncian agresiones contra maestra…

San Cristóbal de Las Ca...

Realizan toma de protesta de 33 profesionistas en el INEM

Realizan toma de protesta de 33 pro…

San Cristóbal de Las Ca...

Piden investigar presunto atropellamiento

Piden investigar presunto atropella…

San Cristóbal de Las Ca...

Ayuntamiento transforma espacios públicos con el programa “Parques Vivos” en San José Buenavista

Ayuntamiento transforma espacios pú…

San Cristóbal de Las Ca...

Piden inspeccionar a Coca-Cola FEMSA por olores a gas

Piden inspeccionar a Coca-Cola FEMS…

San Cristóbal de Las Casa...

En Teopisca, inauguran Unidad de Investigación y Judicialización de la Fiscalía de Justicia Indígena

En Teopisca, inauguran Unidad de In…

-Con la finalidad de dar ...

Vientos fuertes derriban antena y dañan viviendas en Zinacantán

Vientos fuertes derriban antena y d…

Zinacantán, Chiapas.– Fue...

Prev Next
A+ A A-

Artículo Único

Ángel Mario Ksheratto.

“Independientes”, el negocio de moda

Cuando desde hace años se empezó a deliberar sobre el tema de los “candidatos ciudadanos” o “independientes”, se presumió que ésa podría ser la fórmula perfecta para desechar por completo y de manera definitiva al anquilosado y corrupto sistema partidista mexicano. Se discutieron las reglas, se pusieron candados y se adelantaron expectativas alentadoras.

Ahora, cuando la ocasión nos ha alcanzado, vemos con preocupación que el remedio no funcionará; no, porque se basa en reglas complacientes, carentes de sentido democrático y por mucho, obsoletas frente a una realidad mucho más allá de la cortedad de visión de quienes tienen en sus manos la tarea de organizar el proceso electoral.

Se esperaban, cuando mucho, dos o tres candidaturas fuertes, confiables; aspiraciones depositadas en ciudadanos con la suficiente estatura moral pero además, con un proyecto de nación sustentado en la experiencia nacional y de acuerdo a entornos sociales, comerciales, económicos, políticos y financieros, adversos para un país que entre muchos retos, debe hacer frente a la xenófoba presión y ataques del presidente estadounidense que, quiérase o no admitir, influye de todas formas en la vida doméstica local.

Las candidaturas “independientes” surgieron como hordas por todas partes. Ochenta y cinco personajes se inscribieron para lograr la nominación a la presidencia de la república y cientos más —quizá miles—, para cargos en el Senado y la Cámara de Diputados Federales. La depuración del Instituto Nacional de Elecciones, dejó a 45 como probables candidatos a la presidencia.

Es una cifra impresionante y exagerada pero también, poco confiable, puesto que, de todos ellos, uno o dos son reconocidos y no por su calidad moral y compromiso ético con México, sino por corruptos desligados de partidos con la misma filosofía: acceder al poder para robar.

El hecho mismo de pelear por una “candidatura” es una muestra de la falta de compromiso real. Si revisamos las cifras con respecto al financiamiento que habrán de recibir para sus respectivas campañas electorales, la suma entre todos, es multimillonaria. Justo cuando la discusión se recalienta por el excesivo financiamiento a partidos políticos formales y se exige a éstos, reducir costos y aceptar la reasignación presupuestal para ayudar a la reconstrucción del país tras los terremotos, ¡surgen cientos de candidaturas independientes que suponen un gasto extraordinario y abusivo!

Todo se deriva de falta de reglas contundentes, pero, sobre todo, claras. Los requisitos para obtener el permiso para una candidatura de esa naturaleza, son mínimos, risibles. Por mucho que digan que los reglamentos son rígidos y exigentes, son éstos, insuficientes para, por lo menos, garantizar cierto ahorro, principalmente ahora que el país se encuentra en una severa crisis económica y en emergencia.

Seamos francos: que nadie se escude en la “democracia participativa”, porque ésta al final, no existe. De hecho, ganará la presidencia quien sea impuesto por las cúpulas de poder empresarial, económico y político. Aun así ganare Manuel López, no estará exento de manipulaciones poderosas, contra las que ninguno de los actuales aspirantes podrán hacer nada.

Los casi 43 millones de pesos que aprobó el INE para las candidaturas independientes, se distribuirán en un 33 por ciento para cada uno; aparte, podrán recaudar fondos privados. ¿Fondos privados? ¿Y los candados para evitar que reciban dinero proveniente de fuentes criminales?

La normatividad es ambigua en ese sentido. Aun cuando los métodos de fiscalización fueren efectivos, la trampa es evidente, lo que nos augura candidaturas que más que otra cosa, serán lavaderos de dinero ilegal, amparados en una presunta democracia.

En todo caso, estamos ante un derroche excesivo de recursos públicos y privados que, en una democracia plena (que, insisto, no existe) no debería suceder, al menos en la mente de los manipuladores políticos que pretenden engañar a los mexicanos.

Hay que agregar, por tanto, que tales candidaturas, no garantizan un proceso impecable, sino por el contrario, son una muestra de irresponsabilidad que afecta directamente el gasto público del país. Todos los “independientes”, saben a ciencia cierta que van a perder. Lo único que ganarán son los miles de pesos que el INE les otorgará. Buen negocio, ¿no?

El alegato que éstos pulverizarán el voto a favor o en contra de determinado político, es pueril e insulso. Muchos, a la hora, por un billete extra, declinarán a favor de uno u otro de los candidatos fuertes. Lo que era esperanza, terminó siendo negocio redituable… A costa del empobrecido y violentado pueblo de México.

 

(Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

volver arriba