Menu
Atienden a embarazadas tras denuncia en Larráinzar

Atienden a embarazadas tras denunci…

San Andrés Larráinzar, Ch...

Anicianito no pierde la esperanza de encontrar a su hija y la busca enseñando su foto durante el mundial

Anicianito no pierde la esperanza d…

Ciudad de México.-Mientra...

Retroexcavadora se hunde en laguna de Tamaulipas; operador resulta ileso

Retroexcavadora se hunde en laguna …

Tamaulipas.- Momentos de ...

Con apoyos al campo e impulso a la infraestructura, Eduardo Ramírez fortalece la prosperidad en la Región Norte

Con apoyos al campo e impulso a la …

Durante su visita a los m...

Fuerte granizada en la zona poniente de San Cristóbal de Las Casas

Fuerte granizada en la zona ponient…

San Cristóbal de Las Casa...

Fuerte granizada en la zona poniente de San Cristóbal de Las Casas

Fuerte granizada en la zona ponient…

San Cristóbal de Las Casa...

Mundial 2026 en México: Boletos Caros, Protestas de la CNTE y Derrama Económica

Mundial 2026 en México: Boletos Car…

Entre boletos impagables,...

Mundial 2026 Hoy: Así Van las Posiciones, Resultados y Clasificación de la Copa del Mundo

Mundial 2026 Hoy: Así Van las Posic…

México, 14 de junio de 20...

Automóvil termina dentro de una construcción en Chenalhó

Automóvil termina dentro de una con…

Chenalhó, Chiapas.- Un ap...

NIÑO INDÍGENA GANA EL PRIMER LUGAR EN LAS OLIMPIADAS DEL CONOCIMIENTO EN CHIAPAS

NIÑO INDÍGENA GANA EL PRIMER LUGAR …

Entre el calor, el cansan...

Prev Next
A+ A A-

Los normalistas se están equivocando Destacado

El uso de la arbitrariedad flagrante y la violencia injustificada resultan indefendibles desde
cualquier ángulo. Se convierten inevitablemente en prácticas inadmisibles y lascivas cuando, en medio de la irracionalidad o el descontrol, terminan lastimando gravemente a las causas legítimas, que -a la larga- se vuelven pretextos superficiales para los oportunistas de siempre, ajenos a los intereses reales de los movimientos sociales.

Por eso lo sucedido este viernes en Tuxtla Gutiérrez no es asunto que deba tomarse a la ligera. Si bien no es una práctica nueva, la documentación y evidencia del caso, que demuestra la participación de jóvenes estudiantes (la mayoría normalistas) en el secuestro de autobuses y el saqueo de camiones con mercancía, hacen del suceso un hecho para el análisis profundo.

Y es que, ver a alrededor de 200 jóvenes (estudiantes o no) robando mercancía y dándose a la fuga con las “manos es la masa” avergüenza en lo más profundo. Las imágenes hablan por sí solas. Aquí las versiones de infiltrados o reventadores simplemente no tienen cabida. Los propios padres de familias y compañeros estudiantiles terminaron comprobando a las afueras la Fiscalía General del Estado de Chiapas la procedencia de los autores materiales.

Simplemente no hay argumento o justificación que exculpe a los participantes de tan lamentable hecho; jóvenes la mayoría, no mayores de 20 o 25 años. Ni siquiera se pueden argumentar detenciones arbitrarias o injustificadas.

Se trata de un delito que prácticamente se dio en flagrancia plena, donde ni los argumentos “antiimperialistas”, “globalifóbicos” o “proteccionistas” son excusa válida dentro del marco constitucional mexicano.

Y no se trata tampoco de satanizar a los jóvenes estudiantes, ni de permitir que sean tratados como criminales. Se trata de reconocer que sus métodos o formas de manifestar sus inconformidades se están equivocando. Que las prácticas aprendidas e imitadas de otros movimientos violentos no abonan en nada bueno a sus causas. Que, al contrario, demeritan y lastiman la legitimidad de un movimiento que podría ser honesto de origen.

Tampoco sería ético intentar achacar el caso al movimiento magisterial y a la lucha contra la reforma educativa que es mucho más grande que un hecho tan lamentable como el de este jueves. Intentar mancharlo sería francamente irresponsable y tendencioso, tomando en cuenta los tantos episodios de represión, agresión y abuso gubernamental contra el sector docente, con pruebas igual de documentadas y fehacientes como las del caso aquí señalado.

Los grandes problemas generados por las malas decisiones de los gobiernos corruptos en México requieren de manifestaciones inteligentes que generen empatía social y cohesión de causas. La violencia y la arbitrariedad dentro de los movimientos sólo fragmentan opiniones, debilita el respaldo ciudadano y “engorda el caldo” para la misma clase política corrupta, ávida de distracciones e indiferencia para seguir enriqueciéndose a costa de las mayorías.

Por el bien de México, de Chiapas y las causas sociales legítimas lo sucedido este jueves en Tuxtla Gutiérrez no puede volver a repetirse. En un acto de congruencia, los liderazgos del movimiento estudiantil y magisterial deberían dar la cara para lamentar los hechos (y no justificarlos o victimizarse), y condenarlos.

Finalmente, no pueden perder de vista que sólo legitimando su causa con el respaldo social su movimiento puede mantenerse fortalecido… así las cosas. 

volver arriba

Sigue a Prensa Libre Chiapas en tu feed de Google News.