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DE LOS EDITORES... Destacado

Sensatez, por favor...

El poder de las redes sociales es innegable cuando se usan de manera responsable. Las redes sociales han sido fundamentales en la democracia y las libertades, sobre todo de expresión, en países autoritarios y dictatoriales.

En la primavera árabe que se inició en Túnez en 2010 y dio pié a un cambio drástico en el mundo árabe derrocando a regímenes abusivos, como el caso de Muamar el Gadafi en Libia, las redes sociales fueron clave no sólo para conseguir apoyo del exterior hacia las revueltas, sino como factor de comunicación y enlace entre los jóvenes que protestaban por violaciones a los derechos humanos y tiranías gubernamentales.

Durante las protestas de Egipto el twitter fue cardinal. Miles de muchachos colgaron mensajes, fotografías dramáticas y llamamientos de auxilio que rápidamente tuvieron respuestas globales. De pronto, el mundo se enteró de atrocidades y barbarismos que nos ofendieron y lastimaron a todos. Miles de retuits se expandieron en esa  red.

De aquel brusco vaivén que se inició en 2010, hoy sólo sobrevive un bárbaro carnicero llamado Bashar al-Ásad y quien gobierna Siria desde 2000 tras heredar el poder de su padre. Este tirano podría ser el responsable de una tercera guerra mundial. En Siria hay una ley que prohíbe el derecho de formar asociaciones, organizaciones o partidos políticos para manifestar o defender opiniones.

Las primeras protestas en Siria comenzaron en marzo del 2011. A la fecha van más de 470 mil muertos. Hay once millones de desplazados en un país con 17 millones de habitantes.

La otra cara de la moneda es nefasta. En Tuxtla Gutiérrez, por ejemplo, las redes sociales sólo son escape para el ultraje a la vida personal de los demás y en ellas se difama, insulta, ofende y agravia con absoluta impunidad.

Twitter y facebook son el trampolín perfecto para el rumor. A través de ellos en las semanas recientes se han difundido invectivas y chismes de barandilla que, lejos de contribuir, ocasionan más confusión en una sociedad hasta el hartazgo de patrañas e historias tremebundas de aquellos que quieren ver un Chiapas en llamas.

Cuentas falsas en facebook y twitter (los llamados troles), significan el instrumento para dibujar  un estado de cosas irreal. Si bien tenemos problemas cotidianos y comunes, tampoco significa que estemos en los linderos del infierno como lo quieren hacer creer los guerrilleros y falsarios de las redes sociales.

Pedir prudencia en el manejo de la red social es como lanzar voces en el desierto. Sólo queda exhortar a la sociedad, a los chiapanecos en general, a desoír murmullos siniestros que propalan enemigos emboscados de la paz social, de la gobernabilidad y del respeto a las instituciones.

Chiapas no es por supuesto ningún país árabe. Hay asimetrías convincentes y claras.   Actuemos con sensatez y cordura para no ensanchar el círculo de la rumorología que transmiten y divulgan sujetos que le apuestan al desorden para obtener ganancias políticas.

 

Chiapas es nuestra casa común. No permitamos que triunfe el murmullo diabólico. 

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