Menu
Detienen a abuelita que transportaba droga en autobús

Detienen a abuelita que transportab…

Lo que parecía un viaje t...

Impulsa Carlos Jiménez, desde INIFECH infraestructura educativa de calidad.

Impulsa Carlos Jiménez, desde INIFE…

Carlos Ildelfonso Jiménez...

Tema estratégico en materia de infraestructura hídrica en Guerrero atiende Jorge Betancourt

Tema estratégico en materia de infr…

El arquitecto Jorge Alber...

Refuerzan apoyo a personas vulnerables ante bajas temperaturas

Refuerzan apoyo a personas vulnerab…

San Cristóbal de Las Ca...

Heladas extremas azotan la zona Altos

Heladas extremas azotan la zona Alt…

San Cristóbal de Las Ca...

Conductor se impacta contra muro de contención en Chamula

Conductor se impacta contra muro de…

San Juan Chamula.- 3 de...

Eduardo Ramírez y Llaven Abarca fortalecen acciones para combatir la extorsión telefónica en Chiapas

Eduardo Ramírez y Llaven Abarca for…

En el marco de la inaug...

En la zona Altos, el Grupo Interinstitucional implementa el Operativo “Carreteras Rurales Seguras”

En la zona Altos, el Grupo Interins…

- Por primera vez se re...

Asesinan a ex sindica de Tapilula, fue su propia nuera

Asesinan a ex sindica de Tapilula, …

Esclarece FGE homicidio...

Madre suplica justicia para sus hijos acusados injustamente por hiömicidiö

Madre suplica justicia para sus hij…

En Pueblo Nuevo Solistahu...

Prev Next
A+ A A-

Presidente sin alternativa Destacado

 

 

La unidad nacional no se forma como se haría con un patacho de mulas; esa es la parte de su propio discurso que no entiende el señor Enrique Peña Nieto. En los últimos días no ha perdido momento para repetir el mismo llamado. Uno que, en las condiciones del país, no cala, no convence ni convoca, sino a la rabia colectiva que contraría a la distorsionada retórica presidencial y tornase cada vez más virulenta.

Ayer, rodeado de militares —algunos de ellos con evidentes signos de hartazgo por la utilización de las fuerzas armadas para tareas inapropiadas— insistió e incluso, recurrió a frases trilladas y términos desgastados que reflejan la total ausencia de ideas para terminar el sexenio, sino con medianía, por lo menos, con los menores males posibles, aunque a éstas alturas ya nada nos asusta.

Conforme pasan los días, Peña Nieto muestra más la flaqueza de su administración. Aun cuando tuviere algún acierto o que lograre estructurar un discurso coherente —aunque demagogo—, cada dicho, cada peroración, no pasa de ser precisamente lo último: monserga inútil y fácilmente rebatible por la debilidad de sus argumentos y porque, por el tono utilizado, deja la impresión que ha dejado de gobernar al país.

Llamar a la sociedad “para hacer equipo” es un despropósito; una falta de respeto a sí mismo y un insulto a la superior inteligencia de los mexicanos. ¿Habrá uno, tan solo uno, que, en su sano juicio disponga energías, tiempo y todos los recursos a su alcance para “hacer equipo” con quien necia y torpemente ha socavado las finanzas del país y ha atentado contra la economía de los más pobres?

¿Uno que “haga equipo” con el presidente que hundió a su propia administración en la corrupción y la impunidad? ¿Habrá un mexicano sensato que olvide los crímenes de éste gobierno y “haga equipo” con quien los cometió y aún protege a otros que hicieron lo mismo? ¿Existirá uno solo de entre los ciudadanos honrados que “haga equipo” con el que protege a gobernadores corruptos?

Al presidente no le faltaron recursos soflameros para pedir que los mexicanos asuman “los desafíos como una misión colectiva”, expresión de la que él mismo está más cerca que nunca. Pero no para su propio beneficio, sino para el deterioro de sus pretensiones de rescatar su nula credibilidad. Cierto es que hay una misión colectiva, pero no para enfrentar las consecuencias de los yerros presidenciales, sino para exigir que el responsable, pague por ello.

Esa colectividad que poco a poco va despertando y que, para fortuna del país, tiene ideas más allá del griterío y la cortedad de visión de quienes siguen creyendo que México va a salir de la crisis mediante el fatal caudillismo mesiánico, ése que representan los enemigos sistemáticos de las libertades y la democracia. Me refiero, claro está, a los que con sombrerazos y mentadas de madre, creen que el país va a solucionar sus problemas. A los que lo único que aportan es odio y mezquindad.

La parte del México profundo, la sociedad trabajadora y pensante que históricamente ha guardado silencio, es la que hoy vemos concomitante, contestataria y exigente. De tal forma que el llamado de Peña Nieto llega tarde, porque la colectividad ha tomado su propia misión y no es la de respaldar a un hombre insensible e insensato que su burló de todos los mexicanos, sino la de rescatar al país de las garras de los corruptos.

“Trabajemos juntos”, insistió el presidente; tardío llamado. Tardía reacción a la respuesta ciudadana por las medidas absurdas y abusivas que tomó en detrimento de la paz y la armonía social.

Desde su primer año de gobierno, cuando no se veía nada nuevo ni importante en su gobierno, muchos le llamaron a dar un giro. Desoyó al pueblo y hoy, es tarde para pedir trabajo conjunto.

El mandatario llegó sin ideas al gobierno; se le acabaron los argumentos y se quedó solo. Sin salida y sin formas confiables para terminar su sexenio. Lo sensato sería que solicite licencia ante el Congreso de la Unión y deje que otro con un poquito más de cerebro, termine la pesadilla, porque arreglar el problema en que tiene al país, va a llevar muchos años. Sexenios, quizá.

Peña Nieto no tiene alternativa. Por el bien del país, por el bien del futuro de los mexicanos e incluso, por bien suyo, está obligado a solicitar licencia; su permanencia en la Presidencia de la República es un riesgo. Serio y grave riesgo para la estabilidad social de México. Tristemente, es una verdad que el presidente se niega a ver. 

 

 

volver arriba

Sigue a Prensa Libre Chiapas en tu feed de Google News.