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Florentino en sus ensayos Destacado

Lo que padecemos en Chiapas y en México es exactamente lo mismo que ocurre hoy a escala mundial: crisis prolongada, crisis profunda. Crisis económica, social, política, moral e intelectual.

La globalización capitalista hunde sus garras en los estados nacionales, interviene nocivamente nuestras sociedades; incluso las pequeñas y apartadas comunidades rurales, campesinas e indígenas.

Y sucede que los caminos para escapar de esta fatalidad se agotan. Sólo es posible construirlos, o rehabilitarlos desde abajo, con y para los que ahí habitan, los que aquí habitamos.

Esto pareciera decirnos el buen Florentino Pérez y Pérez en su más reciente aportación didáctica, la que se suma a los nueve o diez libros de su autoría; éste, el que reúne sus reflexiones sobre la naturaleza del conocimiento, del lenguaje y de la cultura. Éste, que con la simple coloquialidad que le caracteriza, con su palabra fértil y su don de gentes —aunque en ocasiones con aquellas ideas y conceptos que invitan a desentrañar el sentido, el contenido y la esencia de las palabras—, hurga y escudriña, tanto preceptos, preconceptos y definiciones lúcidas, académicas, como las experiencias de su propia vida, sus viajes, amistades y lecturas…

Tan sólo para posicionar sus ideas, su pensamiento, en el ámbito de la imbricación profunda existente, entre naturaleza, ciencia y experiencia, triada que va, del conocimiento experiencial a la ciencia de los laboratorios, la estadística y el cálculo, para volver a las esencias de la naturaleza, al espíritu y a las sensibilidades humanas, a la estética, al arte y a la literatura.

Al Florentino, al Flore, al pedagogo, al maestro en didáctica y formación de individuos, al doctor en Administración Pública, pero sobre todo al profesor, al maestro y al amigo, yo en verdad le conozco desde mediados de los ochenta.

Cuando como en tantas ocasiones él colabora con alguna institución educativa, mientras yo contribuyo a la formación de FORTAM, pionera institución del Estado local, abocada a la capacitación y en cierto modo tutoría de las administraciones municipales.

Cuando con motivo de un congreso nacional sobre cultura popular y fronteras, nos encontramos para colaborar desde Chiapas en su organización. Ello no obstante que aquí mismo se afirma, que soy conocido por él, desde que apenas estudiaba la licenciatura, a través de mis primeros pergeños en las páginas fundadoras del nuevo periodismo chiapaneco, el Número Uno, del gran coleto fundador de diarios, don Jorge Díaz Navarro.

Y desde ahí conozco casi todas sus facetas, entre ellas ésta, la de escribidor y buen lector. Lectura y escritura que hoy, a pesar del largo transcurrir del tiempo y las múltiples innovaciones científico-técnicas, siguen siendo —la lectura y la escritura— las habilidades excelsas, centrales; las tecnologías e instrumentos idóneos para acceder al conocimiento.

Para detenernos ahí y cultivarlo. Para amplificar su potencia y producir aquellas nuevas sapiencias, las que se supone deberían conducir a la humanidad a su prosperidad, a su felicidad y armonía. Y esto ocurre al nivel general, desde las perspectivas del Occidente flamante y del Oriente irredento. No así, desafortunadamente, en el caso de nuestras sociedades pobres, subdesarrolladas —africanas, americanas y asiáticas—, todas ellas de origen ágrafo y pre-escriturales, en donde leer y escribir es aún hoy, una cuestión accesoria.

El lenguaje articula al conocimiento y la cultura, afirma Florentino; los idiomas, las lenguas y las voces que desde su surgimiento en la garganta y en la lengua de sus primeros portadores, los transforma así mismos en personas, seres humanos, sujetos sociales y de la historia. Y desde ahí arranca Florentino sus reflexiones diversas; especulaciones que junto con las de los variados autores que trae a su discurso, integran este volumen.

CITAS BÍBLICAS...

Desde una crónica reflexiva sobre alguna conferencia académica, hasta dos ensayos verdaderamente conceptuales; desde muy variados epígrafes suculentos, citas bíblicas y de autor, hasta una carta al recordado maestro don Ángel Robles Ramírez; desde un diagnóstico y las líneas centrales de un modelo de intervención pedagógica, hasta una sabrosa crónica de viaje; desde un artículo cercano a la crítica cinematográfica, un prólogo y un control de lectura, hasta dos apuntes biográficos formales.

Esto es, tal como advierte el amigo Florentino: cede a la tentación de expresar sus premisas intelectuales, evadiendo el “orden prescrito por los cánones literarios e ideológicos, asociados a la organización y a la exposición típica de los saberes”.

Aunque, para nuestra satisfacción y la suya, logra dar vida a su reto: con habilidad y maña, entreteje a partir de estos materiales, la urdimbre que produce finalmente un buen ensayo general. Reúne textos que a ratos bordean el ensayo literario y en veces el ensayo científico, este último provisto de las citas y el aparato crítico tradicional.

Subdivide el contenido en dos secciones, segmenta cada una de ellas en sus varias partes constitutivas, llama a sus colegas a redactar los exordios de esas partes, incluye en cada porción la bibliografía consultada y, aunque hace falta un colofón o conclusión, elabora una introducción general. Y claro, como era de esperarse, ello da como resultado, el ensayo sui géneris que aún faltaba a la escrituración del rumbo.

No por nada, al tiempo que sus textos están permeados de análisis, reflexión y vida, narran de poquito a poco, el tránsito desde los preceptos duros, conceptuales, acerca de la filosofía que ha acompañado la generación de los conocimientos occidentales, y las teorías que intentan explicar e incluso pontificar su producción y su innegable valor, hasta aquellas pequeñas muestras empíricas tangibles del saber ordinario, cotidiano; pasando por la crítica de las primeras, a la luz del nuevo pensamiento holístico, integral, relativamente subjetivista aunque profundamente humano; aquellas propuestas intelectuales —entre ellas las de algunos latinoamericanos— que incorporan los saberes de la vida cotidiana, la fenomenología ordinaria, la estética, la ética y la moral, e incluso la creatividad artística.

Y algo por demás extraordinario: que tales contribuciones alientan la posibilidad de salvar a la humanidad y al mundo… del caos, de la incomunicación comunicativa, del subempleo y la delincuencia, del consumismo atroz y de la sociofagia en curso, motores primordiales de la globalidad contemporánea, de la globalización y el capitalismo salvaje.

Dos ideas finalmente, amigos, encuentro igualmente substanciales: una, que explícitamente aunque a veces entre líneas, se observa en los textos la justa ponderación de la experiencia y los conocimientos ancestrales de los pueblos y comunidades campesinas e indias, incorporando incluso los diversos pensamientos mágicos, y dos, que todos los presentes, deberían aprovechar la oportunidad del descuento ahora, para comprar el libro y leerlo; o broncearse con él, o bien digerirlo a cucharadas y de poco a poco.

Otras crónicas en cronicasdefronter.blogspot.mx

 

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